miércoles, 15 de mayo de 2013
TRABAJO PRÁCTICO DE GEOGRAFÍA
BLOQUES ECONÓMICOS: UNA SALIDA PARA LATINOAMÉRICA
5TO.AÑO 2DA DIV.
1- Explicar porqué se producen los procesos de integración entre los países latinoamericanos.Causas que llevan a la formación de bloques económicos.
2- Realiar un cuadro explicativo de los bloques económicos que existen, teniendo en cuenta sus objetivos y países que lo componen.
3-Realizar mapas con la ubicación geográfica de dichos bloques con sus referencias.
4-Investigar que diferencias existen entre zona de libre comercio, unión aduanera y unión económica.
5-Qué características socioeconómicas tienen estos bloques.
Qué tipos de actividades económicas realizan.
Qué exportan al comercio internacional.
miércoles, 1 de mayo de 2013
PATRIMONIO NATURAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 5TO 5TA
TEMA: "los espacios protegidos".
Elaboración de una presentación de diapositivas sobre un espacio protegido de la República Argentina"
Cuestiones a tener en cuenta:
1. El trabajo será individual.
2. Podrá tratar sobre un parque nacional o sobre cualquier espacio protegido.
3. El número mínimo de diapositivas será de 10 y el máximo de 15.
4. Los textos han de ser breves y bien legibles, predominando la información gráfica (fotografías, mapas).
5. Se deben cuidar los aspectos formales y estéticos, y, por supuesto, la ortografía y redacción de los textos.
6. En la primera diapositiva se especificarán los siguientes datos:
Nombre de la Formación Complementaria.
Establecimiento
El título del trabajo.
El autor/a.
Profesor
El curso y divición.
El año académico .
La entrega del trabajo se efectuará compartiendo el archivo desde Google Drive con el correo del profesor.
BIBLIOGRAFÍA
-Lia,Bachmann/Acerbi,Marcelo "Sociedades,recursos naturales y ambientes en la Argentina"Ed.Longseller.Año 2012.
WEBGRAFÍA
Enlaces de interés y utilidad para el trabajo:
-www.educ.ar "Las Áreas naturales protegidas de la Argentina"
-www.parquenacionales.gov.ar
-htt://es.mashpedia.com
martes, 30 de abril de 2013
Alumnos de 3ro C.La Antártida registra el mayor deshielo estacional en mil años.
Un estudio determina que a mediados del siglo pasado este fenómeno sufrió un importante aumento.
El deshielo veraniego en la Península Antártica ha alcanzado el nivel más alto del último milenio, alertó la Universidad Australiana en un estudio divulgado hoy. Esta es una de las conclusiones de la investigación que ha realizado el centro universitario con la ayuda del Sondeo Antártico Británico para entender las causas de los cambios ambientales en la Antártida y calcular el impacto del deshielo en el aumento del nivel del mar.
El estudio indica que el deshielo aumentó durante la segunda mitad del siglo XX en esta península helada, situada en el punto más septentrional de la Antártida Occidental.
Un equipo de científicos de las dos instituciones perforó un núcleo de hielo de 364 metros en la isla de James Ross, al norte de la Península Antártica, para medir de esta forma la temperatura en los últimos mil años.
La jefa del proyecto y científica del centro de investigación de la Universidad, Nerilie Abram, explicó que las condiciones climáticas más frías se dieron hace 600 años y que en la actualidad se derrite hasta diez veces más cantidad de hielo en la región en la que se ha hecho el examen. "En aquella época, las temperaturas eran de unos 1,6 grados centígrados menos que las registradas en el siglo XX y la cantidad anual de nieve que se derritió y se volvió a congelar fue del 0,5%. Hoy vemos que se derrite hasta diez veces más de nieve de la que cae anualmente", apuntó Abram en un comunicado.
"Las temperaturas en el lugar han aumentado gradualmente en diversas fases durante muchos cientos de años, pero la mayor parte de la intensificación del deshielo ha ocurrido a partir de mediados del siglo XX", agregó la investigadora.
Según este estudio, la Península Antártica se ha calentado hasta un nivel en el que un pequeño aumento de la temperatura puede desencadenar una notable alza de la descongelación del hielo durante el verano austral. "Esto tiene implicaciones importantes para la estabilidad del hielo y los niveles del mar en medio del calentamiento climático", aseveró la científica.
El equipo de científicos se centró en la Península Antártica porque es la región que en el último medio siglo se ha calentado más rápidamente que cualquier otra en el hemisferio Sur. Para efectuar las mediciones, el equipo examinó las diferentes capas de hielo durante el periodo de deshielo y el de congelación. Así, los científicos pudieron examinar la historia de la congelación en el área por medio de comparaciones entre las capas y los cambios de temperatura en el núcleo de hielo durante los últimos mil años.
Robert Mulvaney, uno de los expertos que formó parte del equipo, señaló que los registros de la intensificación del deshielo en la Península Antártica, conocida en Argentina como Tierra de San Martín y en Chile por Tierra de O'Higgins, son particularmente importantes en momentos en que la pérdida de glaciares y la capa de hielo antártico es visible en el área.
El científico británico resaltó que se cree que el deshielo ocurrido durante la estación veraniega ha "debilitado las capas de hielo en la Península Antártica y ha generado una sucesión de derrumbes dramáticos y acelerado la pérdida de glaciares en los últimos cincuenta años".
Los científicos creen que, parcialmente, el deshielo en la Península Antártica está relacionado con el cambio climático provocado por la acción humana y el aumento en la fuerza de los vientos occidentales. Sin embargo, advierten de que este impacto no puede extrapolarse a toda la región occidental de la Antártida, en la que el deshielo y la pérdida de los glaciares son procesos complejos y desconoce si son causados por el cambio climático.
El estudio indica que el deshielo aumentó durante la segunda mitad del siglo XX en esta península helada, situada en el punto más septentrional de la Antártida Occidental.
Un equipo de científicos de las dos instituciones perforó un núcleo de hielo de 364 metros en la isla de James Ross, al norte de la Península Antártica, para medir de esta forma la temperatura en los últimos mil años.
La jefa del proyecto y científica del centro de investigación de la Universidad, Nerilie Abram, explicó que las condiciones climáticas más frías se dieron hace 600 años y que en la actualidad se derrite hasta diez veces más cantidad de hielo en la región en la que se ha hecho el examen. "En aquella época, las temperaturas eran de unos 1,6 grados centígrados menos que las registradas en el siglo XX y la cantidad anual de nieve que se derritió y se volvió a congelar fue del 0,5%. Hoy vemos que se derrite hasta diez veces más de nieve de la que cae anualmente", apuntó Abram en un comunicado.
"Las temperaturas en el lugar han aumentado gradualmente en diversas fases durante muchos cientos de años, pero la mayor parte de la intensificación del deshielo ha ocurrido a partir de mediados del siglo XX", agregó la investigadora.
La Antártida es la parte que más rápido se ha calentado en el Hemisferio Sur
El equipo de científicos se centró en la Península Antártica porque es la región que en el último medio siglo se ha calentado más rápidamente que cualquier otra en el hemisferio Sur. Para efectuar las mediciones, el equipo examinó las diferentes capas de hielo durante el periodo de deshielo y el de congelación. Así, los científicos pudieron examinar la historia de la congelación en el área por medio de comparaciones entre las capas y los cambios de temperatura en el núcleo de hielo durante los últimos mil años.
Robert Mulvaney, uno de los expertos que formó parte del equipo, señaló que los registros de la intensificación del deshielo en la Península Antártica, conocida en Argentina como Tierra de San Martín y en Chile por Tierra de O'Higgins, son particularmente importantes en momentos en que la pérdida de glaciares y la capa de hielo antártico es visible en el área.
El científico británico resaltó que se cree que el deshielo ocurrido durante la estación veraniega ha "debilitado las capas de hielo en la Península Antártica y ha generado una sucesión de derrumbes dramáticos y acelerado la pérdida de glaciares en los últimos cincuenta años".
Los científicos creen que, parcialmente, el deshielo en la Península Antártica está relacionado con el cambio climático provocado por la acción humana y el aumento en la fuerza de los vientos occidentales. Sin embargo, advierten de que este impacto no puede extrapolarse a toda la región occidental de la Antártida, en la que el deshielo y la pérdida de los glaciares son procesos complejos y desconoce si son causados por el cambio climático.
LA VEGETACIÓN SE DESPLAZA HACIA EL NORTE POR EL CALENTAMIENTO GLOBAL
Las plantas se han extendido entre 400 y 700 kilómetros en los últimos 30 años en las regiones boreales
Mapa de incremento de vegetación (verde y azul), de reducción (naranja y rojo) y sin cambios (amarillo) en los últimos 30 años en el Ártico y las regiones boreales. / NASA GODDARD SPACE FLIGHT CENTER VISUALIZATION STUDIO
La vegetación de extensos territorios boreales y del Ártico se ha extendido en los últimos 30 años hacia el Norte, entre 400 y 700 kilómetros (entre cuatro y seis grados) más al Sur. Es el efecto del cambio climático: las temperaturas de la superficie terrestre suben, la estación de crecimiento de las plantas es más larga y la vegetación se extiende hacia terrenos en los que antes no podía proliferar. Un equipo internacional ha hecho el seguimiento de este proceso desde 1982 hasta 2011, con la ayuda de datos tomados desde satélite, y muestra cómo las plantas han conquistado con un crecimiento vigoroso extensos terrenos, más de nueve millones de kilómetros cuadrados (aproximadamente la extensión de Estados Unidos).
“Las latitudes altas del Norte están siendo más templadas, el hielo del océano Ártico y la duración de la cubierta de nieve está disminuyendo, la estación de crecimiento de las plantas está alargándose”, resume Ranga Myneni, científico de la Universidad de Boston y uno de los autores de la investigación, que se publica en la revista Nature Climate Change. “En el Ártico y en las áreas boreales, están cambiando las características de las estaciones, lo que conduce a grandes perturbaciones para las plantas y para los ecosistemas relacionados con ellas”. En la investigación, financiada por la NASA, participan 21 especialistas de 17 instituciones de siete países.
Los científicos, liderados por Liang Xu (Universidad de Boston), han estudiado la relación entre los cambios en la temperatura y el crecimiento de la vegetación desde 45 grados de latitud Norte hasta el Ártico. El territorio cada vez más verde se aprecia en el suelo por el aumento de los arbustos de cierta altura y de los árboles en vastas regiones de todo el Ártico circunpolar, siendo un proceso más acusado en Eurasia que en Norteamérica. Del territorio septentrional con vegetación (26 millones de kilómetros cuadrados), entre el 34% y el 41% muestra aumento del crecimiento de las plantas, mientras que disminuye entre el 3% y 5%, y no se aprecian cambios en los últimos 30 años entre el 51% y el 62% del territorio.
Los científicos achacan el proceso al llamado efecto invernadero amplificado: “El efecto invernadero empieza por el aumento de las concentraciones en la atmósfera de los gases que atrapan el calor, como el vapor de agua, el dióxido de carbono y el metano, provocando el calentamiento de la superficie de la Tierra y del aire a baja altura”, explica Myneni. “El calentamiento provoca una reducción de la extensión del mar congelado y de la cubierta de nieve en los territorios que rodean el océano Ártico, de manera que aumenta la energía solar absorbida por esa superficie que ya no es reflectante. Esto dispara un ciclo de reforzamiento positivo entre el calentamiento y la pérdida de hielo marino y nieve, amplificando así el efecto invernadero de base”. Y puede amplificarse más aún en el futuro a medida que el suelo se descongele en el Norte y emita cantidades potencialmente significativas de dióxido de carbono y metano.
Los investigadores han analizado el efecto con modelos de cambio climático y concluyen que el aumento de las temperaturas puede significar, en el Ártico y las regiones boreales, un desplazamiento de 20 grados de latitud hacia el Norte a finales de este siglo, en comparación con el período 1951-80. Pero hay que tener en cuenta otros fenómenos que tal vez frenen la actual trayectoria de incremento de las plantas: sequías, incendios forestales y enfermedades pueden ralentizar su desarrollo. Además, puntualizan, en su crecimiento no solo influye la temperatura sino también la luz y el agua. Sangram Ganguly, del Centro Ames de la NASA, explica que se ha detectado más crecimiento en los territorios boreales entre 1982 y 1992, que entre 1992 y 2011, debido a las limitaciones de agua en el segundo periodo del estudio. “Los datos de satélite permiten identificar áreas en la zona boreal que son más templadas y más secas, mientras que otras son más templadas, pero más húmedas, y solo en la segundas se aprecia mayor crecimiento de la vegetación”, añade su colega Ramakrishna Nemani, del mismo centro.
Todos estos cambios en el territorio y los ecosistemas afectarán a las poblaciones que viven allí por su impacto, por ejemplo, es suministros como la madera o los alimentos tradicionales, advierte otro de los investigadores del equipo, Bruce Forbes, de la Universidad de Laponia (Finlandia).
“La vida de muchos organismos en la Tierra está íntimamente ligada a los cambios estacionales de temperatura y disponibilidad de alimento, y todo el alimento en tierra procede, en primer lugar, de las plantas”, señala Scott Goetz, del Centro de Investigación Woods Hole (EE UU). “Piense en las migraciones de las aves al Ártico en verano y la hibernación de los osos en invierno: cualquier alteración estacional significativa de la temperatura y la vegetación probablemente tendrá un impacto en la vida no solo en el Norte sino en otros lugares y de forma que aún desconocemos”.
“Las latitudes altas del Norte están siendo más templadas, el hielo del océano Ártico y la duración de la cubierta de nieve está disminuyendo, la estación de crecimiento de las plantas está alargándose”, resume Ranga Myneni, científico de la Universidad de Boston y uno de los autores de la investigación, que se publica en la revista Nature Climate Change. “En el Ártico y en las áreas boreales, están cambiando las características de las estaciones, lo que conduce a grandes perturbaciones para las plantas y para los ecosistemas relacionados con ellas”. En la investigación, financiada por la NASA, participan 21 especialistas de 17 instituciones de siete países.
Los científicos, liderados por Liang Xu (Universidad de Boston), han estudiado la relación entre los cambios en la temperatura y el crecimiento de la vegetación desde 45 grados de latitud Norte hasta el Ártico. El territorio cada vez más verde se aprecia en el suelo por el aumento de los arbustos de cierta altura y de los árboles en vastas regiones de todo el Ártico circunpolar, siendo un proceso más acusado en Eurasia que en Norteamérica. Del territorio septentrional con vegetación (26 millones de kilómetros cuadrados), entre el 34% y el 41% muestra aumento del crecimiento de las plantas, mientras que disminuye entre el 3% y 5%, y no se aprecian cambios en los últimos 30 años entre el 51% y el 62% del territorio.
Los científicos achacan el proceso al llamado efecto invernadero amplificado: “El efecto invernadero empieza por el aumento de las concentraciones en la atmósfera de los gases que atrapan el calor, como el vapor de agua, el dióxido de carbono y el metano, provocando el calentamiento de la superficie de la Tierra y del aire a baja altura”, explica Myneni. “El calentamiento provoca una reducción de la extensión del mar congelado y de la cubierta de nieve en los territorios que rodean el océano Ártico, de manera que aumenta la energía solar absorbida por esa superficie que ya no es reflectante. Esto dispara un ciclo de reforzamiento positivo entre el calentamiento y la pérdida de hielo marino y nieve, amplificando así el efecto invernadero de base”. Y puede amplificarse más aún en el futuro a medida que el suelo se descongele en el Norte y emita cantidades potencialmente significativas de dióxido de carbono y metano.
Los investigadores han analizado el efecto con modelos de cambio climático y concluyen que el aumento de las temperaturas puede significar, en el Ártico y las regiones boreales, un desplazamiento de 20 grados de latitud hacia el Norte a finales de este siglo, en comparación con el período 1951-80. Pero hay que tener en cuenta otros fenómenos que tal vez frenen la actual trayectoria de incremento de las plantas: sequías, incendios forestales y enfermedades pueden ralentizar su desarrollo. Además, puntualizan, en su crecimiento no solo influye la temperatura sino también la luz y el agua. Sangram Ganguly, del Centro Ames de la NASA, explica que se ha detectado más crecimiento en los territorios boreales entre 1982 y 1992, que entre 1992 y 2011, debido a las limitaciones de agua en el segundo periodo del estudio. “Los datos de satélite permiten identificar áreas en la zona boreal que son más templadas y más secas, mientras que otras son más templadas, pero más húmedas, y solo en la segundas se aprecia mayor crecimiento de la vegetación”, añade su colega Ramakrishna Nemani, del mismo centro.
Todos estos cambios en el territorio y los ecosistemas afectarán a las poblaciones que viven allí por su impacto, por ejemplo, es suministros como la madera o los alimentos tradicionales, advierte otro de los investigadores del equipo, Bruce Forbes, de la Universidad de Laponia (Finlandia).
“La vida de muchos organismos en la Tierra está íntimamente ligada a los cambios estacionales de temperatura y disponibilidad de alimento, y todo el alimento en tierra procede, en primer lugar, de las plantas”, señala Scott Goetz, del Centro de Investigación Woods Hole (EE UU). “Piense en las migraciones de las aves al Ártico en verano y la hibernación de los osos en invierno: cualquier alteración estacional significativa de la temperatura y la vegetación probablemente tendrá un impacto en la vida no solo en el Norte sino en otros lugares y de forma que aún desconocemos”.
sábado, 27 de abril de 2013
EL GLACIAR PERITO MORENO
Glaciar Perito Moreno
El Glaciar Perito Moreno,en la provincia de Santa Cruz, está en proceso de rompimiento. El Glaciar desemboca en el lago Argentino que tiene varios brazos y dos de ellos, el Sur y el Rico corren detrás de la Península de Magallanes y desagotan en el lago a través del canal de los Témpanos. En intervalos de tiempos irregulares una lengua de hielo del glaciar avanza,toca la costa y trepa por las laderas.Esta compuerta natural retiene el agua de los brazos Sur y Rico, aumentando el nivel y la presión, generando filtraciones por los lugares donde el glaciar toca la tierra, socavando una especie de túnel debajo del hielo.Cuando ese hueco se hace demasiado grande, el enorme dique de hielo se derrumba,originando el fenómeno natural y único en el mundo.


LOCALIZACIÒN DE LOS GLACIARES ARGENTINOS
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